Carmen Muñoz aún tiene el miedo metido en el cuerpo. Y se le nota en cierto temblor en el habla. Aunque no estaba dentro de la joyería de su marido el sábado, cuando una banda violentísima atracó el comercio familiar, sí presenció buena parte de esos minutos infernales, en los que llegó a pensar que habían asesinado a su esposo.
El pequeño empresario, Julio Díaz...
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