Cinco diputados socialistas expulsados, tres que casi lo logran y un Tomás Gómez, sonriente e impasible, que repetía la estrategia del insulto y la descalificación pero no en su boca, sino en la de su bancada, que seguía al pie de la letra los dictados del líder.
Por llamar «corrupto» al presidente regional, Ignacio González, salieron del pleno, por este orden,...
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