Un anuncio en internet llevó al organero holandés Gerard de Graaf y al arquitecto José Sancho hasta un taller de los Países Bajos. Allí, guardado en varias cajas, se encontraba un maravilloso órgano construido prácticamente en las mismas fechas en que a miles de kilómetros, en Madrid, se terminaba el Oratorio de Caballero de Gracia. Tras varias gestiones y no...
Suscribete para leer la noticia completa:

