Se llama Julián Espejel. Tiene incapacidad permanente y está a la espera de un trasplante de riñón. Su enfermedad le llevó a la ruina y fue desahuciado. Vivía, prácticamente, en la calle. Hasta ayer. El presidente regional, Ignacio González, le entregó las llaves de una vivienda social ocupada ilegalmente que se destinan, en régimen de alquiler, a familias desahuciadas....
Suscribete para leer la noticia completa:

