Italia dio ayer un adiós histórico al Senado y al llamado «bicameralismo perfecto». Durante 50 años se había perseguido sin éxito esta reforma, porque al contar con dos Cámaras legislativas con los mismos poderes, se eternizaba el proceso legislativo. La Cámara alta no cambia de nombre, pero nace el Senado de las Autonomías, con otras funciones, competencias...
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