A los ingleses les encanta el toque excéntrico. La pequeña pincelada inesperada que pone una nota de color en el orden gris. George Osborne, el ministro de Hacienda con cara de palo, el recio liberal-conservador que dirigió el duro ajuste tras el descalabro del 2008, se ha desmarcado esta semana como un fervoroso admirador del «gangsta-rap». Ha contado que fue...
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