Probablemente, el primer ministro húngaro, Viktor Orban, ha sido de los pocos europeos que no han visto la fotografía del niño sirio ahogado en una playa turca o, si la ha visto, no se ha conmovido ante la dramática imagen. Su visita ayer a las instituciones europeas para justificar su actitud frente a los refugiados que huyen de las zonas de conflicto en Siria...
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