Cuando el grupo yihadista Estado Islámico (EI) izó su bandera negra en Ramadi todos los ojos volvieron a fijarse en las fuerzas de seguridad de Irak. La capital de la provincia de Al Anbar, bastión suní y foco principal de Al Qaida tras la invasión estadounidense, sucumbió tras apenas 48 horas de combates. Un año después de las caídas de Tikrit y Mosul la historia...
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