Con toda la pompa de una cita cuyo origen se pierde en 1536, Isabel II leyó ayer en el Parlamento el Discurso de la Reina. En realidad se trata del programa de Gobierno del nuevo primer ministro, que es quien lo ha redactado y cuyas palabras lee la soberana con un tono aséptico, acorde con su deber de neutralidad. El ritual del alambicado ceremonial de la sesión...
Suscribete para leer la noticia completa:

