Tras 22 horas sin dormir, y se supone que después de una cabezada previa, David Cameron acabó el viernes, el día de su apoteósica e inesperada victoria, con una cena-fiesta en un club privado del elegante Mayfair. Ayer, hacia las diez de la mañana, recibió en el Número 10 de Downing Street a su gurú electoral. Algunos lo llaman «El Mago de Oz». Sus enemigos lo...
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