A las diez y cuarto de la noche del jueves, bien entrada la madrugada de ayer en España, una niña llamó por teléfono a la oficina del sheriff del condado de Texas, en Misuri (EE.UU.). Había escuchado tiros en su casa y huyó con sus vecinos, donde se puso en contacto con la Policía.
Los agentes encontraron dos muertos en su casa, pero el rastro de sangre era mucho...
Suscribete para leer la noticia completa:

