El presidente de Rusia, Vladímir Putin, está jugando con fuego. No solo porque mantiene su agresión militar en Ucrania mientras su economía da claras señales de haber entrado en caída libre. Sino porque hay ya certeza en la sede de la OTAN, en Washington y las principales capitales europeas, de que Putin ha entrado en un juego de tensar la cuerda con Occidente...
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