Su mirada decidida contradice su aspecto frágil y débil. Sus gafas de pasta negra siempre parecen a punto de resbalarle nariz abajo. Quizá por eso se las recoloca a cada rato de forma compulsiva. Se siente incómodo delante de una cámara, sobre todo en los silencios, y su cabeza parece ir siempre uno o dos pasos por delante de sus palabras. Pero cuando comienza...
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