El grupito de separatistas catalanes que querían ayer arañar su minuto de gloria, paradójicamente, en la gran fiesta de la unidad de Alemania, no tuvieron su día. La policía germana los echó de inmediato de las escaleras del Schauspielhaus donde pretendían instalarse. No fueran a manchar la alfombra roja de unos dirigentes que iban a celebrar la desaparición...
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