Más de 200 días. La humillación que siente Enoch Mark no remite con el paso del tiempo. En la noche del 14 de abril, en pleno duermevela, un sonido sobresaltó a este vecino de la localidad de Chibok, al noreste de Nigeria. «Están atacando», gritaban al otro lado del teléfono. Con el primer ruido de explosiones, Mark, con su mujer y cinco hijos, emprendió la huida...
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