La muerte de tres comandantes del brazo armado de Hamás en un bombardeo del Ejército israelí sirvió ayer al primer ministro, Benjamin Netanyahu, para anotarse un tanto con el ala más dura de su Gabinete, después de que la operación Margen Protector haya llegado a un callejón sin salida con la ruptura de las negociaciones en El Cairo. Sin visos de querer aventurarse...
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