verano de 2012. Pasadas las doce de la mañana en pleno centro de Madrid, entre las Torres Kio y el intercambiador de Plaza de Castilla. De repente, un subsahariano -con una llamativa parsimonia- utiliza la rejilla de una alcantarilla para destrozar varias marquesinas de autobús. La pesada pieza metálica convierte varias mamparas de vidrio en trizas. Las personas...
Suscribete para leer la noticia completa:

