El jardín de la iglesia de Mar Yusuf parece el escenario de una feria: corretean los niños y la gente se arremolina alrededor de los puestos donde sirven comida y agua, o se tumba a la sombra de las palmeras y tiendas improvisadas con mantas. Pero todos ellos vienen del infierno. Son cristianos que huyen del horror implantado por los yihadistas en las localidades...
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