La hostilidad entre los musulmanes suníes (80 por ciento del mundo del islam) y los chiíes (poco más del 10 por ciento), cristalizada en guerras periódicas desde la muerte misma de Mahoma en el año 632, obedece a prejuicios históricos y a diferencias políticas y doctrinales. Pero, como detonante, su interminable guerra surgió como consecuencia de un viejo pleito...
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