«Cerré una operación de compra de granos de catorce mil dólares la semana pasada. No pude ir entonces al banco a realizar la transferencia. El lunes el precio ya se había disparado». «No nos ha quedado más remedio que aumentar los precios». José Ramón lo dice frunciendo el ceño. Si no fuera por los cimbronazos de la economía el bar, un quiosco en pleno mercado...
Suscribete para leer la noticia completa:

