Lo primero que piensa Victoria Araujo al levantarse a las cinco de la madrugada, religiosamente de lunes a viernes, es que no la vayan a robar o secuestrar ese día. De camino a su trabajo, un trayecto de 16 kilómetros que le lleva hora y media por carretera desde la urbanización Alto Prado hasta el centro de Caracas, sortea los peligros conduciendo su coche preferiblemente...
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