El primer ministro irlandés, Enda Kenny, lo había calificado de «falto de legitimidad y antidemocrático». Su titular de Trabajo, Richard Bruton, de «institución obsoleta». Los defensores de suprimir el senado destacaban además el ahorro de unos veinte millones de euros al año, el coste estimado de su mantenimiento, que otras cifras reducen a siete millones. Pero...
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