George Nonyengo tiene las manos ensangrentadas y el rostro desencajado. Pide agua. A apenas a veinte metros de nosotros, junto a dos cadáveres, exclama: «¡Agua, por favor...!».
George es un «askari» (un guarda de seguridad). Su salario es de apenas 90 euros al mes. Entre lágrimas, una mujer británica y su hija le expresan su emoción, su agradecimiento. ...
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