Desde los años setenta, el fundador de Corea del Norte, Kim Il-sung, jugó a convertirse en un líder revolucionario del Tercer Mundo y armó a las guerrillas latinoamericanas y africanas, y a otros dictadores como su amigo Robert Mugabe de Zimbabue. Tras vender armamento a Irán para luchar contra Irak a principios de los 80, su hijo, el difunto «Querido Líder»...
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