El grito volvió a resonar ayer en la plaza Tahrir, frente a los muros del palacio presidencial, en Alejandría y las principales ciudades del delta del Nilo, en muchos pueblos pequeños. Colgaba de banderolas en los balcones. «¡Erhal!», vete. Se escuchó en la revolución, también durante el mandato de la junta militar, y ayer un sinfín de gargantas retomó este mantra...
Suscribete para leer la noticia completa:

