Los manifestantes brasileños centraron ayer sus iras contra la primera semifinal de la Copa Confederaciones en la localidad de Belo Horizonte, donde estaba previsto disputarse el partido Brasil-Uruguay. Desde primera hora comenzaron a agruparse miles de manifestantes en los alrededores del estadio Mineirao, donde se tomaron draconianas medidas de seguridad. Aun...
Suscribete para leer la noticia completa:

