El clima con el que ayer arrancó la primera cumbre del G8 en suelo norirlandés de la historia quedó definitivamente enrarecido, con las bombas sirias y los gases lacrimógenos turcos de fondo, por las sorprendentes revelaciones de que los servicios de inteligencia británicos espiaron las comunicaciones por teléfono y correo electrónico de varias delegaciones oficiales...
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