Si no fuese por la violencia, por los heridos, los duros enfrentamientos de ayer entre manifestantes y policías en la plaza Taksim, en Estambul, podrían considerarse una especie de danza: los contestatarios emergen de detrás de las barricadas en llamas, arrojan su descarga de piedras y proyectiles y se retiran; entonces el centro de la pista lo vuelven a ocupar...
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