Tres meses después de la muerte de Hugo Chávez, su mausoleo en el Cuartel de la Montaña y la capilla «Santo Hugo» fueron visitados por nostálgicos y curiosos. Pero la realidad cotidiana del país no está para celebraciones. Mientras sus incondicionales acudían a la tumba de Chávez, muchos consumidores recorrían los supermercados en busca de pollo, carne, azúcar...
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