Cuando el primer ministro turco, Recep Tayip Erdogan, salió ayer del país, no lo hizo obligado por la presión de los manifestantes. Antes al contrario: Erdogan decidió mantener una imagen de normalidad y no cancelar su visita oficial de cuatro días a Marruecos y Túnez. Pero los disturbios no cesan. Por cuarto día consecutivo se produjeron protestas y enfrentamientos...
Suscribete para leer la noticia completa:

