La robusta intervención de François Hollande el jueves no ha suscitado una reacción entusiasta ni en Bruselas ni en Berlín. Se constata que el eje franco-alemán no pasa por su mejor momento, y que Hollande deberá dar pruebas mucho más solventes para ser tomado en serio. En público, tanto los portavoces de la Comisión como de la canciller alemana han acogido con...
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