Ricky Sánchez era uno de los pocos que entraban en casa de Ariel Castro. Iba de vez en cuando a tocar el bajo. Una de las veces escuchó ruidos. «No sé de dónde venían. Le pregunté que de dónde venían, pues solo él y yo estábamos allí», declaró a Televisión Española. El detenido, según su amigo, tenía siempre la música muy alta y llegó incluso a ver a la hija...
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