El primer episodio fue el domingo. El fiscal Guillermo Marijuán, que imputó a Lázaro Báez –presunto testaferro de Néstor Kirchner– por formar parte de una supuesta red de lavado de dinero negro, estaba tomando un café en el barrio porteño de Palermo junto a su amigo, el abogado penalista Andrés Rabinovich. De repente, un hombre se acercó, dejó un sobre cerrado...
Suscribete para leer la noticia completa:

