A quien quiera ganar estas elecciones no le queda más remedio que imitar a Chávez y su teatralidad
Los países con caudillo terminan pareciéndose a su caudillo. Es a lo más que aspira el líder supremo, que sueña entonces con que, tras la muerte, su espíritu sobrevolará eternamente en la patria como divinidad tutelar de la que no habrá manera de librarse....
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