El sudafricano Happy Sindane quería ser blanco, en un país donde el color de la piel marca aún la diferencia. En mayo de 2003 Sindane acudió a una comisaría asegurando que era un niño blanco que había sido «raptado y esclavizado» por una familia negra. El caso ocupó las portadas de la prensa de Sudáfrica. Cuatro meses después, un juez dictaminó que el joven era...
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