Javier Mariscal es un tipo exagerado y divertido. Todo lo que le cae encima (lo bueno y lo malo) lo convierte en un episodio de tintes cómicos. Alguien vio en él a un Woody Allen doméstico; también le cuadra la definición de enfant terrible. Le encanta escandalizar, aunque en sus últimas declaraciones públicas se le haya ido la lengua más de lo conveniente. Hace...
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