A Carlos Saúl Menem se le recuerda en Argentina, entre otras razones, por una lista de anécdotas que provocaban una sonrisa o, directamente, la gran carcajada. Una de ellas describe la imagen del expresidente, al borde del ataque de nervios, al grito de «¡la Ferrari es mía, mía!». Menem se refería a un Testarossa 348 de 1991, regalo del empresario italiano Massimo...
Suscribete para leer la noticia completa:

