Las autoridades británicas se han volcado casi hasta la adulación con la visita del presidente chino Xi Jinping, que se espera deje en el país inversiones por más de 40.000 millones de euros (una viñeta de «The Times» representaba ayer a Cameron y Osborne como perrillos con la lengua fuera ante el autócrata oriental). Como anfitriona estelar para la crónica social...
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