Cristóbal Balenciaga (sobre estas líneas) abrió su taller en París en 1937 y alcanzó la popularidad en los años cincuenta. Entre 1997 y 2012, la firma contó con Nicolas Ghesquière (arriba, a la izquierda) como director creativo y la estableció como una poderosa marca internacional. Le sucedió Alexander Wang (junto a estas líneas)
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