Las frutas y hortalizas que se sirven en los salones de la Casa Blanca tienen un sabor especial. La lechuga sorprendentemente sabe a lechuga y el tomate a tomate. Nada de fertilizantes ni pesticidas que penetren en nuestro organismo. ¿El secreto? Los alimentos proceden de un huerto ecológico de unos 130 metros cuadrados con 55 variedades de vegetales y hierbas...
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