Fue un bautizo clásico de la Monarquía inglesa. En un año de sequía en las Islas, no faltó en el latifundio real de Sandringham ni lo más inglés: unas gotas de lluvia, que no arredraron al público que aguardaba expectante el paso del cortejo real. La Princesa Carlota Isabel Diana de Cambridge, de nueve semanas, recibió el agua del río Jordán de las manos del...
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