Aterrizó en Viena con el firme propósito de que España «amaneciese» en Eurovisión, pero la noche más cerrada se cernió sobre ella. Ni sus bailes imposibles, ni su cambio de vestuario en plena actuación ni su voz lograron el respaldo del jurado. Edurne García (Madrid, 1985), en cambio, hace una lectura mucho más positiva. Se toma su participación como una fructífera...
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