Nació y con su fuerza arrasó su molde
Finales de los 80. Llego a la Casa, la Casa de ABC, mi Casa, la auténtica, la de entonces, donde un hervidero de periodistas, libreta en mano, salían rápido, siempre rápido, a buscar –y encontrar– la noticia. Cuando lo conseguían si tenían un teléfono cerca llamaban –la urgencia lo exigía– o corrían raudos de vuelta para llegar...
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