«Si no fuera a ser Reina, me gustaría vivir en el campo con muchos caballos y perros», le confesó a los 12 años, la Princesa Isabel de Inglaterra a su profesor de equitación. El destino, siempre caprichoso, quiso que Eduardo VIII abdicase por el amor de una estadounidense divorciada y, con solo 11 años, la Princesa que soñaba con los caballos se convirtió en...
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