Miran al cielo antes de tirar un penalti, se santiguan cuando relevan a un compañero en el terreno de juego, celebran un gol con las manos unidas a modo de oración... Cada uno lo expresa de una manera, pero con sus ademanes todos ellos manifiestan abiertamente su fervor religioso. La fe está muy presente en los campos de fútbol, o al menos por ahora.
Las normas...
Suscribete para leer la noticia completa:

