La estadística demuestra que al Palacio del Elíseo se entra con una mujer y se sale con otra. El cargo de presidente de la República parece llevar asociado un buen puñado de amantes con las que amenizar la estancia.
Tras el escándalo Hollande-Trierweiler-Gayet, el último en ver sometida su vida privada a un nuevo escrutinio público es Jacques Chirac, un mujeriego...
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