Pese a que «La Rusa» era la más emblemática de la casa de Híjar (entonces la de Alba), Cayetana no dudó en deshacerse de ella para ayudar a su hijo, Cayetano Martínez de Irujo, a conseguir su sueño. Así lo recordaba la propia duquesa en el libro «Yo, Cayetana»: «Tuve que vender la diadema rusa para que Cayetano se pudiera comprar un caballo maravilloso, Gigoló,...
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