En Zara todo se hace en silencio. La multinacional es una prolongación de la familia Ortega y no caben las estridencias. Todo fluye con normalidad y los sobresaltos se canalizan como incidentes menores para que los focos no fijen su objetivo en las venturas y desventuras de los miembros de una dinastía millonaria que se resiste a ser escrutada por el público...
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