Leticia Dúrcal era una mujer con dos caras. Quizá con más de dos. Para lo que interesa, dos de ellas se pueden ver, incluso, hoy en día. La primera Dúrcal quedó para la posteridad en un retrato –no fue el único– que Manuel Benedito le dedicó en 1910. Por entonces tenía poco más de 18 años y una belleza que, sin duda, facilitó su impactante irrupción en la sociedad...
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