En todas las familias siempre existe una oveja descarriada dispuesta a empañar la buena reputación de un apellido. Durante años, Jamie Spencer-Churchill, hasta ahora marqués de Blandford, desempeñó a la perfección ese papel dentro del clan de los Spencer-Churchill. Mientras su círculo más directo se contoneaba con la aristocracia británica a golpe de champán...
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